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¿Qué es la meditación (para mi)?

Para mi la meditación es un estilo de vida, porque conforme más profundizas en el milagro de este momento tal cuál es, te vas liberando de los juicios e ideas que tenías sobre ti y el mundo que te rodea, entonces te abres a una realidad completamente diferente que siempre estuvo aquí. Es refrescante y a la vez clarificadora, te da libertad y confianza.

En si la meditación es un espacio de tiempo en el que cortamos con el modo automático de nuestra mente para aterrizar en el momento presente, dice Mario Alonso Puig que es contra intuitiva, y en verdad lo es, yo la percibo como una locura sumamente sutil, porque te sientas y tienes que ir en contra de todo lo que crees que deberías hacer, pero a la vez también dejas de estar a favor de lo otro.

Vas desdibujando la línea que separa tu visión dualista del mundo. Así que es aparentemente fácil, pero simultáneamente muy difícil.

 Lo único que tienes que hacer es dejar de hacer algo, la forma en la que lo hacemos es con una instrucción muy sencilla: solo observa tu respiración

—sin modificarla haciéndola más profunda—siente el aire como entra y sale por tus pulmones y en ese acto realizado conscientemente vas a encontrar todo lo que estás buscando.

El problema y por lo que existen miles de libros y enseñanzas al respecto es que nuestra mente está condicionada a lo contrario: a dar explicaciones, controlar, aferrarse a expectativas de como debe ser, sentirse y lo que vas a lograr.

Te repito es una práctica sumamente contra intuitiva o por lo menos contra intuitiva al condicionamiento erróneo de la mente porque a final de cuentas al meditar estamos permitiendo que se exprese nuestra naturaleza, que está escondida debajo de tus sueños, personalidad, gustos y aversiones.

Solo cuando cruzas el umbral de tu mente, te encuentras con La Realidad Última, que no es más que la sencillez de este momento.

Surge una nueva pregunta ¿y por qué meditar si termina siendo tan enredoso? Porque la mente está tan hundida en el lodo de la ignorancia—con esto me refiero a que está confundida por pensamientos y creencias limitantes—que le es imposible ver las cosas como son y vivir una vida plena.

Todos los días consumimos toneladas de información que nos asedian de todas partes: internet, redes sociales, amistades y familia. Buscando ser, mejorar, soltar, sanar, evolucionar, trascender, experimentar, siempre hay algo que queremos, cuando no estamos haciendo nada porque nos hipnotiza el placer del entretenimiento, nos sentimos ilusoriamente plenos porque desaparece ese grillito de la falsa conciencia que nos está diciendo todo el tiempo las faltas que cometemos, el problema está en que estos placeres no son eternos.

Los orgasmos duran tan solo unos segundos, las películas noventa minutos y las series de Netflix una docena de capítulos.

Es momento de despertar de esta falsa ilusión, de cambiar la búsqueda por el encuentro y abrirnos a poder Estar presentes a cada momento, también suena sencillo pero es un hábito que generamos cada vez que nos sentamos a meditar, por eso es tan importante.

No es fácil, no es de un día para otro, no hay muchas personas que lo vayan a intentar, pero vale la pena. Por eso es que cada mañana me despierto de madrugada a meditar, por eso es que me dedico a compartir meditación con la gente, por eso es que a pesar de las miles de crisis—desilusiones, resistencia, ansiedad, miedo—con las que me encuentro dentro y fuera de la práctica sigo confiando cada día en que es aquí donde debo estar.

Si te sientes llamadx a intentarlo escríbeme, estaré encantado de acompañarte en tu Caminar.

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